Fidelidad en la traducción

En este artículo vamos a considerar algunas de las teorías clave sobre la fidelidad en la traducción. Vamos a recordar las opiniones de los teóricos más ilustres en dicha cuestión y organizarlas cronológicamente para poder observar cómo ha evolucionado el pensamiento científico acerca del tema. En el primer bloque hablaremos sobre los teóricos que estaban a favor de la traducción fiel, como la entendían antiguamente, en el segundo bloque hablaremos sobre las teorías a favor de la traducción infiel. El último bloque ilustrará un gran cambio del entendimiento del concepto.


La noción de fidelidad es la noción clave en el debate en torno a la traducción. En este artículo nos gustaría considerar algunas de las teorías clave sobre la fidelidad en la traducción. Vamos a recordar las opiniones de los teóricos, en nuestra opinión, más ilustres en dicha cuestión y organizarlas, en la medida de lo posible, cronológicamente para poder observar, entre otras cosas, cómo ha evolucionado el pensamiento científico acerca del tema. Además, queremos dividir el artículo en tres bloques. En los primeros dos bloques vamos a resumir las opiniones de los teóricos de la traducción sobre la fidelidad, como solían entenderla en las épocas anteriores. En el primer bloque hablaremos sobre los teóricos que estaban a favor de la traducción fiel (en la interpretación clásica del concepto), en el segundo bloque hablaremos sobre las teorías a favor de la traducción infiel. El último bloque incluirá la explicación de unas teorías recientes sobre la fidelidad en la traducción que ilustrará un gran cambio del entendimiento del concepto.

La fidelidad en la traducción es un tema que preocupa a los traductores y teóricos de la profesión desde hace mucho tiempo. A lo largo de los años de la historia de la traducción, como prácticamente en cualquier otra cuestión científica, no se ha logrado llegar a un consenso entre los profesionales de la traducción. A pesar de que los criterios utilizados para medir la fidelidad pueden variar según el tema, la claridad del contenido original, el tipo, la función y los usos del texto, sus cualidades literarias, su contexto social e histórico y muchos otros factores, incluidos las motivaciones diversas para apartarse del original en mayor o menor medida, en principio, la fidelidad en la traducción antiguamente solía percibirse como la traducción que sigue palabra por palabra a los textos de origen.

Algunos de los teóricos tendían a separar la traducción llamada fiel, literal, o formal, en la que los textos meta siguen palabra por palabra a los textos de origen, que se acercan lo máximo posible y transmiten de la manera más precisa no solo el mensaje que el texto de origen pretende transmitir, sino la forma en la que lo hace, sin añadiduras, ni supresiones, sin distorsionar el contenido de ninguna forma. Este tipo de traducción se entiende como subordinación a la letra original.

El teólogo y filósofo alemán Friedrich Schleiermacher en su conferencia de 1813 On the Different Methods of Translation (Sobre los diferentes métodos de traducir), diferenciaba dos métodos de traducción: la transparencia, «la traducción según el sentido», y la fidelidad extrema a las características extranjeras del texto de origen, «la traducción según la letra». Schleiermacher estaba claramente a favor del segundo método. El teólogo alemán creía que la meta de los traductores debería ser llevar al lector al lenguaje del autor, de lo contrario se producen las pseudotraducciones en lugar de las traducciones en sí de los textos extranjeros. Según su opinión, solo cuando arrancamos al lector de sus costumbres lingüísticas y lo impregnamos con los hábitos lingüísticos de la lengua de llegada, conseguimos producir una traducción.

El filósofo promovía la «extranjerización» de los textos, uno de los fines de la fidelidad. El teólogo defendía la necesidad de seguir las particularidades del texto original, y con esto, las características culturales de cada obra. Schleiermacher desaprobaba la adaptación de las obras a traducir, la interpretación y la subjetividad eminente de la interpretación. El filósofo creía que la obra debe ser traducida signo por signo. Sin embargo, al parecer, la razón verdadera de su preferencia, no era más que un deseo nacionalista resultado de sus pretensiones de promover la lengua alemana frente a la lengua francesa, que entonces era predominante culturalmente.

Umberto Eco en su trabajo Decir casi lo mismo, experiencias de traducción propone su propia teoría. El especialista habla sobre la interpretación necesaria antes de traducir, interpretación con la intención estética. Sin embargo, de esta teoría surge una pregunta inevitable sobre el criterio subjetivo y las libertades que pueden influir en el trabajo del traductor, condicionándole a alejarse del texto de origen, dado que pueden existir múltiples interpretaciones, múltiples significados del texto, ofrecidos por personas distintas. Según Eco, «es inútil buscar fidelidades literales», ya que una vez el traductor acceda al mensaje del texto, a las principales ideas para una correcta interpretación, está prácticamente obligado a desprenderse de la letra y plasmar las ideas, privilegiando algunas de ellas del texto de origen sobre otras. De nuevo surge la misma inevitable pregunta, hasta qué punto el criterio subjetivo influye en dicha elección de los temas, qué factores influyen en la elección a la hora de traducir. Según Umberto Eco, dichas situaciones pueden llevar al traductor, al mismo tiempo, a decir más de lo dicho en el texto de partida. De esta forma, se producen añadiduras innecesarias, según algunos de los teóricos, que pueden distorsionar el mensaje verdadero que pretendía transmitir el autor, aplastándolo con la subjetividad del profesional de traducción. Si seguimos con atención la teoría, de lo dicho emana la solución ofrecida por Eco: la negociación. El traductor debe negociar el sentido con el texto, con el editor, a veces con el autor, si es posible, con traducciones hechas anteriormente y con su propia lengua. Asimismo, negando lo anteriormente dicho Eco subraya: «Una traducción que llega a “decir más” podrá ser una obra excelente en sí misma, pero no es una buena traducción». Según Umberto Eco, el resultado final es que en la obra no es el traductor el que habla, sino que la obra misma debe hablar, o al menos, llevar los pensamientos hacia el original. Sin embargo, después de todo, el teórico acaba con una frase que deja al lector volver atrás y reconsiderar la teoría y sus propias conclusiones inferidas de la misma: «Si consultan cualquier diccionario, verán que entre los sinónimos de fidelidad no está la palabra exactitud. Están más bien, lealtad, honradez, respeto, piedad».

Las traducciones fieles se consideraban contrarias a las traducciones libres o idiomáticas, el método para traducir que da, en cierta medida, la libertad al traductor. Según algunas de las teorías que defienden este tipo de traducción, el traductor se convierte en creador, segundo autor con sus derechos sobre la obra.

Ha habido periodos en la historia en que la mayoría de los traductores se salían de los límites de la transparencia o fidelidad, y se inclinaban claramente a favor de la adaptación.Ya en el siglo XVI, Martín Lutero, teólogo y fraile católico alemán, expresaba sus ideas acerca de la fidelidad en la traducción. Sus traducciones de la Biblia a alemán se convirtieron en un modelo del arte de la traducción, así como ayudaron a desarrollar una versión estándar del idioma alemán. Martin Lutero luchaba por la pureza de la lengua alemana. En su Circular sobre la traducción el teólogo alemán escribía:

Pues no hay que preguntar a las letras del latín cómo se debe hablar en alemán, tal y como hacen los borricos, hay que preguntar a la madre en casa, a los niños en la calle, al hombre corriente en el mercado y mirarles en la boca cuando hablan y según ello traducir; de esta manera ellos entenderán y se darán cuenta de que se habla alemán como ellos.

Si generalizáramos las palabras del famoso traductor alemán, podríamos destacar que Martín Lutero estaba en contra de la extranjerización de las traducciones, que defendía la pureza del idioma meta, y consideraba que solo desprendiéndonos del texto de origen, escrito en cualquier idioma, podríamos conseguir transmitir el mensaje de lo escrito en una forma entendible para los hablantes de la lengua meta.

Lutero dedica una gran parte de su respuesta a las críticas de su traducción a la consideración de los ejemplos concretos de la traducción, las soluciones propuestas por él y sus ayudantes y el porqué de dichas opciones. Por ejemplo, el teólogo explica de la siguiente forma la adicción de la palabra sola a su traducción de la Biblia: «Es verdad; estas cuatro letras sola no están dentro, letras que estos borricos ven como las vacas una nueva puerta. Pero se dan cuenta de que el sentido del texto las contiene y que si se quiere traducir al alemán de una manera clara y expresiva, hay que meterlas».

Aunque el entendimiento de la fidelidad del famoso teólogo se inclinaba hacía la fidelidad a la lengua de llegada, él comprendía, perfectamente, que no se podía conseguir una traducción no condicionada en absoluto a las construcciones, giros gramaticales, particularidades de la lengua de partida. En el Circular sobre la traducción, el teólogo escribía que no siempre ha conseguido que la traducción sonara buen alemán, sino que en algunas frases seguía siendo oscura e incierta.

Él y sus ayudantes, incluso adrede, preferían «quebrar la lengua alemana», antes de apartarse de la palabra en algunos de los fragmentos de la Biblia. Asimismo, las palabras de Lutero dan cabida a la afirmación, que hoy en día escuchamos cada vez más a menudo, de que existen dos lenguas estándares: la lengua estándar escrita y hablada por los hablantes nativos de cualquier idioma y la lengua estándar de las traducciones, ya que la traducción no puede acercarse a la perfección al idioma de los hablantes nativos porque está condicionada por el original para no crear una obra independiente, sino solo traducir de un idioma a otro. Aplicando esta teoría a los diferentes tipos de traducción que existen podemos destacar que todos ellos, en cierta medida, están subordinados a la lengua de partida. Sin embargo, hay un tipo de traducción que está sometido a la lengua de origen más que los demás tipos. Este tipo de traducción es la traducción audiovisual.

En sus Sumarios sobre los salmos y motivos de la traducción, el traductor alemán reconoce que él y sus ayudantes traducían «…en muchos paisajes apartándo[se] de la letra y a veces entendiendo un sentido distinto del que captan los rabinos y gramáticos judíos…». Lutero da cabida a la interpretación subjetiva, y en cierto modo, abre el tema de la subjetividad en la traducción.

En el siglo XVII, el crítico francés Gilles Ménage acuñó la expresión les belles infidèles referente a las traducciones, que como las mujeres, pueden ser o bien fieles o bien hermosas, pero nunca las dos a la vez. La fidelidad, según esta interpretación, se contrapone a la belleza y la libertad. El traductor, en este caso, se olvida de la lengua de partida y se centra por completo en la lengua de llegada.

En su ensayo Miseria y esplendor de la traducción, José Ortega y Gasset, filósofo y ensayista español, se expresa a favor de la traducción infiel, idiomática o no transparente. En su trabajo opone su propia opinión a la opinión de Schleiermacher, que promovía la extranjerización de las traducciones y opinaba que solo cuando arrancamos al lector de sus costumbres lingüísticas y lo impregnamos con los hábitos lingüísticos de la lengua de llegada, conseguimos producir una traducción. Ortega cuestiona la rígida teoría de Schleiermacher, ya que cree que solo con una manipulación mágica se puede conseguir que una obra que han escrito en un idioma pueda surgir en otro. El filósofo español llama a este proceso transustanciación y afirma que es imposible.

Según el ensayista español, la traducción no es un doble del texto original, e incluso va más allá afirmando lo siguiente: «...la traducción ni siquiera pertenece al mismo género literario que lo traducido. Convendría recalcar esto y afirmar que la traducción es un género literario aparte, distinto de los demás, con sus normas y finalidades propias. Por la sencilla razón de que la traducción no es la obra, sino un camino hacia la obra». Ortega opina que la traducción no pretende repetir ni sustituir la obra. Entonces, se produce solo para dirigirnos hacia la comprensión del texto original.

El ensayista español propone que la traducción no puede acercarnos a todas las dimensiones del texto original. El traductor debe elegir si quiere acercarse a las cualidades estéticas, o a las literarias; o a la materia, el tema y el mensaje de la obra. En su ensayo considera varios ejemplos de traducciones y llega a la conclusión de que se pierde la belleza, llamada cuestión estética del texto, si se traduce de una forma transparente, fiel al idioma de origen. Sin embargo, hay otros tipos de traducciones, en su ensayo el filósofo menciona las traducciones de Platón, fieles al idioma de partida, difíciles de leer y poco comprensibles. En opinión de Ortega, este tipo de traducciones transmiten la materia en su plenitud. Leyéndolas, nos hundimos por completo en la cultura y las singularidades lingüísticas del idioma de origen.

Ortega afirma: «Pues me he fijado especialmente en las versiones del griego y latín, ha sido solo porque en este caso la cuestión general se hace más patente. Pero en una u otra medida, los términos del asunto son los mismos referidos a cualquier otra época o pueblo. Lo decisivo es que, al traducir, procuremos salir de nuestra lengua a las ajenas y no al revés, que es lo que suele hacerse». A pesar de lo dicho por él anteriormente, el filósofo español cree que el pueblo no necesita una traducción hecha completamente al estilo de su propia lengua porque ya tiene muchísimas obras indígenas hechas de esta manera. Los lectores de esta forma no solo podrán conocer una obra extranjera, sino «haciendo gestos mentales», podrán acercarse y, en parte, comprender la cultura de la lengua de llegada. Asimismo, elogia las traducciones de sus propios ensayos al alemán, ya que la traductora «ha forzado hasta el límite la tolerancia gramatical del lenguaje alemán para transcribir precisamente lo que no es alemán, en [su] modo de decir… [De esta manera, el lector] descansa un poco de sí mismo y le divierte encontrarse un rato siendo otro». En otras palabras, su opinión en algunos aspectos es contraria a la opinión de Schleiermacher, en otros aspectos coincide por completo con la opinión del teólogo alemán. Ambos, en cierto grado, comparten su inclinación por el extranjerismo en la traducción.

Poco a poco, nos vamos acercando a nuestra época, alejada del maximalismo, en la que predomina la pluralidad de conceptos, opiniones, teorías en cualquier área del conocimiento. Nos gustaría detenernos en la teoría de Amparo Hurtado, traductora y académica española. Amparo Hurtado escribió su tesis doctoral sobre la fidelidad en la traducción, en la que proponía un cambio del concepto.

Para ella, la noción de fidelidad es la noción clave en el debate sobre la traducción. Sin embargo, ella considera que dicho concepto es un tanto ambiguo, que admite diversas interpretaciones a lo largo de la historia. En las teorías modernas dicho concepto se está convirtiendo en el debate meramente teórico, ya que van surgiendo otros conceptos que reflejan en un mayor grado la noción a la que solía referirse, y sirven para describir y explicar mejor la traducción: equivalencia traductora, invariable traductora, método traductor, técnica de traducción, etc. De todos estos conceptos, Amparo Hurtado se detiene en la equivalencia traductora, considerándolo clave, ya que define las características del vínculo entre la traducción y el texto original. El mismo término ya responde claramente a la cuestión sobre las preferencias y la clave para la teoría de la académica española. El mismo término ya implica que no existe identidad del texto, la traducción no está sujeta ni subordinada por completo al texto original.

En particular, Amparo Hurtado va más allá con su teoría. Ella considera creador al traductor y dice: «La traductología moderna, al definir el carácter interpretativo del proceso traductor, reivindica su papel activo en el proceso, su visibilidad como dice Venuti (1995). En este sentido, el traductor siempre es un creador. Lo que sucede es que los niveles de creatividad varían y dependen siempre del género textual que se traduce (literario, técnico, etc.)».

Según las más recientes teorías sobre la fidelidad en la traducción, incluso el cambio propuesto del concepto mismo, ya no consideramos la noción de fidelidad como la traducción que sigue palabra por palabra a los textos de origen. De hecho, el mismo concepto no se aplica únicamente al aspecto lingüístico de la traducción. Predomina la pluralidad de la noción, es decir, la fidelidad ante el lector, ante la cultura meta, ante la cultura de origen, ante el cliente que nos encarga la traducción, ante el lenguaje, ante las instituciones políticas, etc. Es decir, no se puede ser totalmente fiel o infiel. Gracias a la libertad que tienen los traductores para tomar las decisiones sobre la traducción en la mayoría de los países desarrollados a día de hoy, podemos inclinarnos hacia uno u otro tipo de fidelidad.

 

Para resumir, destacaremos que es difícil llegar a una conclusión única sobre lo que es la fidelidad en la traducción, y qué tipo de traducción sería más «aconsejable». A la luz de las teorías expuestas, nos parece que la noción en sí plantea más preguntas que respuestas. Las teorías clásicas no abarcan por completo el tema, no consideran todos los aspectos de la noción. Sin embargo, a primera vista, cada uno de los teóricos clásicos, en la medida de lo posible, intenta convencernos de una única opción correcta para traducir, guiarnos en cierta medida. Las teorías recientes consideran, prácticamente, todos los aspectos del problema planteado. Sin embargo, no dan ninguna respuesta clara a la pregunta de cómo debería ser la traducción, que es, sin duda, el lado positivo de las teorías contemporáneas, ya que dichas teorías ofrecen libertad completa al traductor, haciéndolo dueño de sus propias decisiones, sin intentar guiarlo hacia ninguna de las soluciones, que de hecho, ni las proponen.

Sin lugar a dudas, nuestros traductores profesionales de Concord Traductores están dotados de un bagaje teórico muy amplio para tomar una u otra decisión correspondiente a la forma en la que van a realizar su trabajo de traducción, según los deseos de nuestros clientes y otros muchos factores arriba mencionados, aplicando los métodos diferentes para los distintos tipos de traducciones que hacemos en nuestra empresa: traducción literaria, traducción humanística, traducción de textos económicos, traducción científico-técnica y traducción audiovisual.

Compartir
ÚLTIMAS ENTRADAS

Herramientas para la traducción

Durante el proceso de traducir, el traductor se sirve de varias herramientas para agilizar y precisar su trabajo. Hoy en día un amplio abanico de recursos para ayudar a traducir están disponibles en línea y para descargar. La herramienta imprescindible es, por supuesto, un buen diccionario. En el artículo mencionamos varios de estos que podrían ser de gran ayuda al profesional de traducción. Además, es imprescindible servirse de los recursos monolingües de autoridad para redactar el texto de forma precisa. Con el fin de agilizar el proceso de traducción se utilizan memorias de traducción, recursos electrónicos que permiten editar, revisar, gestionar los proyectos, así como acelerar la traducción, ofreciendo al traductor opciones para la traducción, basadas en sus propios trabajos.

Claves de la traducción científica

Analizaremos las claves de la traducción científica del inglés al español mediante ejemplos de las características del lenguaje escrito en inglés, que son, principalmente, el uso de la voz pasiva, el uso de verbos modales, la diferente traducción del gerundio, el gran número de sustantivos compuestos, la traducción de cifras, el uso de conectores, los adjetivos clave, los anglicismos adaptados al español, las siglas y los acrónimos, y las repeticiones. Señalaremos, también, algunas de las fuentes terminológicas más interesantes para la traducción científica.

Fidelidad en la traducción

En este artículo vamos a considerar algunas de las teorías clave sobre la fidelidad en la traducción. Vamos a recordar las opiniones de los teóricos más ilustres en dicha cuestión y organizarlas cronológicamente para poder observar cómo ha evolucionado el pensamiento científico acerca del tema. En el primer bloque hablaremos sobre los teóricos que estaban a favor de la traducción fiel, como la entendían antiguamente, en el segundo bloque hablaremos sobre las teorías a favor de la traducción infiel. El último bloque ilustrará un gran cambio del entendimiento del concepto.